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Gracias por hacerme mujer: el mensaje feminista del Nuevo Museo del Pueblo Judío

Desde que se creó el antiguo Museo Beit Hatfutsot en 1978, los espíritus mitológicos de sus fundadores han flotado entre sus muros: Abba Kovner, Dr. Najum Goldman, Dr. Meir Weisgal y muchos otros. Todos hombres, que Dios nos proteja, todos de ascendencia ashkenazí, que Dios nos salve, y todos devotos creyentes de la vieja historia judía.

¿Y cuál es la vieja historia judía? La exposición permanente del museo comenzaba con la Puerta de Tito y la destrucción del Segundo Templo y terminaba después de dos mil años de una Diáspora agonizante, con los horrores del Holocausto y el Retorno a Sión. El estilo invitaba a la reflexión, pero al mismo tiempo pesado, didáctico y principalmente dicotómico. De la destrucción a la resurrección; de la Diáspora a la liberación, de la congoja a la alegría. En cierto sentido, los dirigentes del antiguo museo continuaron la narrativa judía antigua que influyó también a Hollywood. Historia de un eterno oprimido, que sufre de una secuencia de tragedias y termina con un final feliz. El fallo de la historia clásica es que es daltónica. Solo ve en blanco y negro.

Centro de mujeres que abrieron nuevos caminos en el Museo Anu del Pueblo Judío. Sin techo de cristal. (Foto: Roni Canaani)

Centro de mujeres que abrieron nuevos caminos en el Museo Anu del Pueblo Judío. Sin techo de cristal. (Foto: Roni Canaani)

Todo esto fue así hasta el miércoles pasado. O mejor dicho, hasta hace diez años, cuando se iniciaron los arduos trabajos del ANU – Museo del Pueblo Judío, que abrió sus puertas la semana pasada para recibir a sus visitantes. Este es un espectacular complejo de 7.000 metros cuadrados, que reunió por primera vez bajo un mismo techo una infinidad de accesorios originales, maravillosas películas que se produjeron especialmente para el museo por los mejores cineastas y una gran variedad de exposiciones interactivas y novedosas, celebrando miles de años de cultura judía multifacética, que enfatiza el común denominador, sin borrar lo individual. Una experiencia instructiva a un nivel que no se conocía en el país y que hay pocos como ella en el mundo.

La revolución consciente de la desvinculación del espacio ideológico madre, se manifiesta a través de la destrucción del gran mito de la “historia de los aullidos”, como lo llamó el gran historiador, Profesor Shalom Baron. La historia judía, como se resalta en cada rincón del nuevo museo, no es solo una historia de persecuciones y pogromos y decretos, que concluyeron con el Holocausto y la creación del Estado de Israel, sino también una narrativa de enormes logros espirituales, de un florecimiento cultural y social durante largos períodos y una enorme contribución a la cultura mundial como, por ejemplo, la historia de la comunidad judía en América.

photo: Roni Cnaani

Foto: Roni Cnaani

Pero por sobre todo enfatiza un punto de vista o, para ser más exacto, los puntos de vista. En el nuevo museo no encontrarán un “narrador omnisciente” que presente su doctrina monolítica, sino un narrador “polifónico” que presenta la historia judía a través de un gran número de diversas narrativas y, a veces, incluso contradictorias. Una de estas narrativas está dedicada al lugar de la mujer en la historia judía y, por lo tanto, coloca al nuevo museo a la vanguardia de la cultura y la educación. Pocos son los museos históricos en todo el mundo, si es que hay alguno, que dedican al sexo femenino una plataforma histórica tan extensa, seria y edificante.

La tarea no fue fácil. Aunque estadísticamente representan alrededor del 50% del Pueblo Judío, el lugar de las mujeres en los estantes de libros judíos es casi inexistente. Por lo tanto, la documentación histórica es escasa y, cuando ya aparece, es presentada principalmente desde una perspectiva masculina. Pero los dirigentes del nuevo museo no se inmutaron, se arremangaron y bajo el liderazgo de la curadora jefe, la Dra. Orit Shajam Gover, se abocaron a esta importante tarea. El concepto judío cabalista de “tikun”, corrección, surgió a menudo durante la construcción del nuevo museo y, de hecho, se efectuado aquí una verdadera corrección.

Foto: Roni Canaani

Foto: Roni Canaani

El esfuerzo dio sus frutos. A lo largo y a lo ancho de la nueva exposición, y en especial en el piso dedicado al judaísmo contemporáneo, están esparcidas cientos de narrativas y pertenencias de mujeres judías que rompieron el techo de cristal. Desde la historia de las receptoras del Premio Nobel, la científica Rita Levy Montalcini y la escritora Nadine Gordimer, pasando por las experiencias de las líderes sindicales en los Estados Unidos, Clara Limlich y Emma Goldman, hasta anécdotas históricas sobre mujeres judías de países islámicos, que fueron las primeras en abandonaron su hogar en busca de un medio de vida – de por sí un fenómeno social fascinante – fruto de una investigación realizada por la Profesora Henriette Dahan Kelev, fundadora del Programa de Estudios de Género en la Universidad de Beer Sheva.

El punto culminante de este trabajo es el “Centro de Mujeres Judías Revolucionarias”. Esta es una presentación interactiva alucinante, que presenta la historia de 160 mujeres judías que dejaron sus huellas en una variedad de campos. Por ejemplo, se podrán impresionar de la historia de la actriz judía estadounidense Hedy Lamar, que fue la primera en aparecer de torso desnudo en la pantalla (1933), y que también se hizo famosa por su papel en el desarrollo de la tecnología de transmisión de ondas de radio. Conozcan a la empresaria Flora Sasson Gabay, miembro de la legendaria familia Sasson, que se los consideraba los Rotschild del oriente. Escuchen la historia de Berth Benisho Abulkar, poetiza judía de ascendencia argelina y que fue considerada la primera poetiza del norte de África. Otras figuras prominentes que aparecen en la exposición son Henrietta Hertz, Dorothea Mendelssohn y Amelia Bar, las “Tres Gracias Judías”, que fundaron los famosos salones literarios de Berlín, donde se reunían intelectuales, dramaturgos y filósofos alemanes de primer nivel. Del otro lado del planeta, conocerá a las súper estrellas judías de Bollywood, Nadira y Pramila, y las cuatro grandes cantantes que actuaron en los principales escenarios del mundo árabe: Zohara Alfasia, Lila Murad, Salima Murad y Javiva Mesika.

photo: Roni Cnaani

Foto: Roni Cnaani

El equipo de curadoras del museo no se detuvo en los tiempos modernos, y también escavaron en los antiguos estratos geológicos de la historia del Pueblo Judío. Figuras ejemplares de mujeres judías como la Rabanit Osnat Barzani, quien estuvo al frente de la comunidad judía del Kurdistán durante el Siglo XVI, y figuras talmúdicas olvidadas como Yalta, la esposa del Rabino Najman, el Amora, y Bruria la esposa del Rabino Meir Baal Hanes.

Entonces, como reza el cliché ¿la historia la escriben los vencedores o, quizás más bien las vencedoras? Con motivo del Día Internacional de la Mujer, las y los invitamos a visitar el ANU – Museo del Pueblo Judío en Tel Aviv e impresionarse personalmente.

ANU – Museo del Pueblo – https://www.anumuseum.org.il/

photo: Roni Cnaani

Foto: Roni Cnaani

 

Traducción: Kalman Gabay

Ushi Derman